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  ¿Nido vacío?
Carmen Rioja  
 

¿NIDO VACÍO?

El sentido que da la sociedad a expresiones como "menopáusica", "síndrome de nido vacío" y así, es el de una cárcel psicológica para desahuciados.

Todos somos prisioneros psicológicos, enajenados en lucha, pero lo que se maneja alrededor de estos conceptos mencionados es realmente irritante.

El "Nido vacío" es un invento de los psicólogos para engatuzar a las mujeres, para que tomen sabiamente que el trabajo bestial que significa engendrar, parir, educar y formar hijos más o menos saludables (y no siempre con éxito), se fue al carajo, es irrecuperable y no tiene reconocimiento social alguno.

Que si tus hijos van rentando el sarcófago para incinerarte y así les salga más barato tu funeral, están en su justo derecho. Que si dejan de llamarte para saber cómo estás, si te pierden el respeto como persona pensante, si ponen los miles de kilómetros de por medio con tu persona y no vuelven a perder el sueño por tus enfermedades crónicas, o porque de pronto les hablen para decirles que te moriste, no debe extrañarte, es la ley de la vida.

Y que si uno tiene hijos buenos que se acuerdan de que existes, que te llaman con alegría y te dicen frases cariñosas, te ponen al nieto en el teléfono para que oigas su voz angelical y recuperes el deseo de vivir con ello, eres una afortunada que no debieras quejarte de nada, porque la vida te ha regalado un gran tesoro que mucha gente no tiene.

No cederemos a la tentación de maldecir y lo diremos cursimente: Pamplinas, mentiras, sopas de perro, puaj.

Las civilizaciones orientales, infinitamente más sabias que la nuestra de Occidente, así como las culturas autóctonas de América, consideran primigenio aprovechar la sabiduría de la gente mayor y otorgarles cuidados. Incluso de las mujeres viejas, porque son las que aconsejan a las jóvenes sobre la vida marital y el mejor funcionamiento de la familia; y además los mayores tienen derecho a que se les cuide, se les alimente cuando ya no pueden ganarse la vida, se les ayude a bien morir.

Esta forma nuestra de vivir, donde la convicción de que el vigor juvenil corporal y mental es lo único que importa (aparte de ser un error garrafal), es lo que ha producido conceptitos como el "síndrome del nido vacío", que no es más que el dolor pavoroso por una injusticia: La devaluación de la sabiduría de la edad y la invalidación del trabajo más trascendente que puede hacer un ser humano.

En cuanto al "nido vacío" ése, aplicado a los hombres, resulta en un apoyo pseudocientífico al macho humano para buscarse estímulos sexuales desviados y dañinos. "No te preocupes, hombre -imagina uno al psicólogo, detrás de su escritorio- es normal que a tu edad busques jovencitas... sientes necesidad de probar que aún eres potente, ¡eres hombre!"

Cuando lo sano sería que los varones, buscando ese sentido de apoyo a los hijos que ya se acabó, encontraran en la esposa de tantos años la riqueza de la amistad que nunca tuvieron tiempo para desarrollar, el encuentro sexual que siempre pospusieron por la urgencia de criar a los hijos y, de últimas, compartir con la pareja la injusticia mencionada; fletarse juntos para sobrellevarla.

El reforzamiento, sobre todo en la cultura latina, de que la mujer joven es la mejor para todo lo que se ofrezca (¿cuál "todo" si los varones sólo buscan la carne?), hace que cualquier barril con pantalones se considere con derecho a despreciar el cuerpo a lo mejor no necesariamente feo o tan deteriorado, de una mujer madura.

No, si a las caninas injusticias de la vida, las cuales no tenemos por qué aceptar si tenemos cerebro y estamos vivos, pueden tener nombres muy bonitos, pero no dejan de ser perradas.

Como eso del "síndrome menopáusico". ¡Ah...! cómo se pueden decir cosas alrededor de esas dos palabritas; lástima que ya no tenemos espacio. Lo dejamos para la otra... ¿no?

Carmen Rioja

 

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