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FRAGMENTO DE LA REVOLUCION INNOMBRABLE
Nada queda ya, no puedo dormitar tranquila mientras los grillos luchan y se matan...
Esta esencia dorada que nace y bala por tu ausencia.
Este molino blanco de aspas ambarinas que urde en urgencia.
-Y la hamaca paraguaya del balcón que se mece vacía
y las manecillas del reloj que señalan con su dedo acusador: las dos del otoño-.
Vuelvo hacia el terraplén para buscar al tren,
donde la calavera ríe con sus huesos bailotiantes
y
sin embargo
veo el sol que brilla entre sus hendiduras de médula y carmín,
salto sobre ella, nos hundimos en el carbón que se queja "tú, tú"
levanto mi levita, y le saco su fémur, la hago añicos a estacazos,
le quito el gabán de paño y remolino y me visto de muerte y me armo de futuro
Grito: "¡¡¡¡Poesía, Poesía!!!!", victoriosa, desencajada, mártir, genocida;
y allá, en la arena, una nécora fósil
festeja arrebujando el silbido del fagot que aguarda
que aguarda que mi beso bese los besos de los pies de tus caminos,
y crezca el cáñamo en el muelle, y una partera con cara de Javier o San Ignacio
me ayude a dar a luz esta palabra que tiene lumbre en sus entrañas
esta palabra marginada, petulante, adulada, burlada, ignorada
que puja, que rompe, que cruje, que maúlla
que intenta ser raíz, leche, sombra.
Amalia Gieschen
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