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A PAUL ELUARD
-me tropecé con él en un lienzo de Dalí, yacía derretido
e imaginé a un ser triste y abatido-
y Eluard estaba
triste
su figura apócrifa
permanecía dormida
trémula e insegura
El poeta francés callaba
herido y muerto
deslizado en el tiempo
en sus manos ella paciente
aguardaba
flor inmarcesible
cuyo tacto para él
sería eterno
-su pequeña rusa de Clavadel-
Él amaba el alba
(yo pude leerlo)
ahora su pensamiento yerto
y herido
frente al oscuro silencio
(y vi como persistía en la memoria de Dalí el rostro de Eluard, derretido en sus lienzos)
Melina Tuazovko
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