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JUANA
Cuando tenía 25 años recién cumplidos sufrí un accidente de coche y quedé parapléjica. y, veinticinco años después, justo un día antes de cumplir los 50, me puse a repasar lo que me habían supuesto esos 25 años de mi vida en una silla de ruedas. El balance, a pesar de todo - ya que fui maltratada por mi ex marido y abandonada con dos hijos pequeños -, era positivo. Cuando habían pasado siete meses de su marcha, conocí al que hoy es mi pareja. Tuvimos un hijo que en la actualidad tiene 17 años. y, para dejar constancia a mis futuros nietos de mi vida, de por qué su abuela va en una silla de ruedas y de que se puede luchar en las adversidades de la vida escribí un libro "JUANA". Todo lo que he pasado no me ha impedido ser feliz, porque lo importante es estar vivo. Sé que mi libro puede ayudar a otras personas que pasen por algo similar, porque aprendí que el sufrimiento no es eterno.
Tengo el alma hecha pedazos, un nudo en la garganta, y el corazón acelerado porque hoy es el aniversario.
Veinticinco años hace que le eché valor a la vida, cuando por un accidente que tuve, me dijeron que jamás andaría, que toda mi vida se quedaba reducida a estar sentada en una silla.
¡Dios mío!, dije para mí muy adentro, tan adentro que nunca oyó nadie de mis labios un lamento.
En la vida hay barreras que son obstáculos, pero para mí no era una barrera, para mí era un muro muy alto, y guardé mi dolor como guarda su tesoro el avaro, para que a los míos no les doliera mi daño.
Pero creo en la ley de Dios, y sé que nada hay eterno, ni siquiera el dolor, por eso, desde el primer momento en que me pasaron de la cama a la silla, recuerdo que tenía el alma encogida.
Pero me armé de valor y me dije muy despacio: "Juana, si quieres, puedes, y este muro hay que librarlo".
Como quería, pude superarlo, pero no puedo evitar que, en cada aniversario, el alma se me haga pedazos, se me ponga un nudo en la garganta y el corazón, acelerado.
Con esa mezcla de tristeza y de impotencia que me da el recordarlo - tristeza por creer que debiera haberme rebelado un poco, e impotencia por no poder caminar -, por un momento, haciendo uso de mi memoria, he retrocedido veinticinco años...
Juana Balibrea Navarro
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